jueves, 22 de julio de 2010

Capítulo 20.

Permanecía sentada en una de las sillas de la sala de espera; abrazada a mis piernas que descansaban sobre el borde de la silla, escondiendo la cara de las miradas ajenas, dejando que la vista se perdiera por el paisaje que me ofrecía el gran ventanal que se encontraba frente a mí.
“Vacía, quieta, fría.”

No podía llorar más, estaba cansada, perdida y hundida en un mundo en que no veía que encajase, quizás sería todo más fácil si abandonara, si decidiera acabar con todo esto de una vez.

“Si no existiera.
No tendría que decepcionar a nadie más, no tendría porque volverme a sentir estúpida, no tendría que volver a sufrir nunca más, ya nadie se avergonzaría de mí.”

Levanté la cabeza lentamente, observando la gente que se encontraba a mi alrededor; ojos húmedos, miradas perdidas, hombros hundidos, sonrisas apagadas. Pensé por un segundo lo que ocurriría si me levantase y me intentase matar con el Cutter que se encontraba en un pequeño bote acompañado de lápices y bolígrafos.

“Me levantaría y me acercaría lentamente, nadie podría sospechar lo que rondaría por mi cabeza, nadie sabría por qué lo hago. Lo cogería rápidamente y me cortaría las venas…
No, eso sería estúpido, estoy en un hospital no podría morir si sólo me corto las venas. ¿Una incisión en mi pecho? ¿Un corte a mi aorta? Era tan fácil decirlo, pero, mis piernas apenas se movían ante esos pensamientos.
¿Abandonarlo todo? ¿No se suponía que era fuerte? Que me escondía de los demás, que nadie me volvería a hacer daño.”

Bajé las piernas del asiento y me encaminé hacia la pequeña recepción sin vacilar, asombrada por mi pequeña muestra de valor repentina. No estaba dispuesta a sufrir más, simplemente no quería ver las caras de los demás a la hora de tener que cargar con mis estupideces.
Estaba a pocos pasos de encontrarme con el Cutter, a pocos pasos de decidir por cual de las dos opciones me decantaba, cual sería la menos dolorosa.
Mi mano rozó el frío granito de la repisa, mis ojos estaban clavados en el pequeño recipiente de metal donde se encontraba el arma, pero, me quedé paralizada, conteniendo las lágrimas e intentando calmar mi respiración.

-Boram. - Dijo una voz que se acercaba a mí.

Desvié mi mirada justo a tiempo para ver como Jonghyun me cogía de los brazos y me aplastaba contra su pecho en un abrazo.

-Por fin te encuentro.

Noté el tono de preocupación en su voz, como sus manos no vacilaban ni un segundo en acercarme más a su cuerpo, como su respiración comenzaba a turbarse.

-Lo sien… - Pero no me dejó terminar.
-No digas nada. - Jonghyun hundió su cabeza en mi pelo. - no podría haberme perdonado si ya no te volvía a ver, si mis ultimas palabra hubieran sido “esas”.

Lo abracé fuertemente y hundí mi cara en su pecho, intentando esconder las lágrimas que comenzaban a verterse de mis ojos.

-Jonghyun… - Intenté decir, pero él me apartó de su lado y me miró a los ojos mientras sostenía mi rostro con una de sus manos.
-Boram, nunca dejaré que te hagan daño… eres como una hermana para mí.

Me volvió a abrazar intentado consolarme, pero esta vez ya no lloraba, tenía la mirada perdida en el suelo, repitiendo una y otra vez las palabras que acababa de decir.

“Una hermana“

Debía de sentirme bien al escuchar esas palabras; No estaba enfadado conmigo, no me guardaba rencor, no había odio en sus ojos. Pero, entonces… ¿Por qué sentía como si me hubieran atravesado el corazón? ¿Cómo si todo por lo que estuviera viviendo se derrumbara frente a mí?
Porque, había comenzado a enamorarme de él.

Estaba inmersa en mis pensamientos, no reaccionaba a lo que ocurría a mi alrededor, cuando una enfermera se acercó a nosotros y empezó a hablarnos del estado de Dongwoon. Apenas presté atención a sus palabras, miraba de reojo a Jonghyun, observando como prestaba atención a las palabras de la enfermera.
Estaba asombrada conmigo misma, ¿Por qué él? ¿Por qué no otro? ¿Por qué me tendría que haber enamorado de alguien que vivía en la misma casa que yo y me consideraba solo “una hermana”?
La enfermera terminó de darnos el parte médico y se marchó con cierta prisa, a la par en que Jonghyun descubría que lo estaba mirando. Iba a apartar la mirada, cuando él se abalanzó sobre mí y me besó la frente.

-Todo está bien, vámonos a casa.

Ese beso podría haber significado algo, pero no si sabes que el único sentimiento que él le ponía era como al besar a una hermana menor.

-Nadie sabe que estabas aquí. - Dijo mientras caminábamos hasta la salida.
-¡ESPERA! - Dije parándome en seco. - ¿Y Dongwoon?
-¿Acaso no has escuchado a la enfermera?

Bajé la mirada hacia el suelo y un largo silencio se impuso entre los dos.



Estaba en una de las habitaciones del hospital, sentada frente a la cama de Dongwoon, él permanecía inconsciente, cubierto por las gasas y vendas.
Estábamos ahí desde hacia casi una hora, pero durante ese tiempo no se había despertado.

-Hay que volver a casa, sino se preocuparan…
-Quiero disculparme.
-¿Disculparte?
-Es una historia muy larga…

Hubo un incómodo silencio a continuación, pero el cual Jonghyun no tardó en romper.

-Puedes disculparte cuando la anestesia deje de hacerle efecto, pueden ser segundo, minutos u horas. Y sería oportuno avisar a su madre.
-No quiero dejarlo solo…
-Pero, Boram…
-¡VETE TÚ SI QUIERES!

Jonghyun se calló al instante, cogió su chaqueta y se la comenzó a colocar a medida que se apresuraba por salir de la habitación y cerrarla con un portazo tras de sí.
Cogí mi cabeza con ambas manos y la comencé a apretar lo máximo que podía.

“¿Cómo había sido tan estúpida? ¿Por qué no era capaz de controlarme y callarme de vez en cuando?”

Coloqué los pies en la silla para poder abrazarme a mí misma, aparté el pelo que me caía por la frente e intenté calmarme mientras observaba como Dongwoon descansaba después de este horrible día.

2 comentarios:

Maly dijo...

D: pobre boram, que depresión lleva encima! y encima jonghyun le dice hermana! xD no se da cuenta!
Tiempo sin comentar ni pasarme por el blog, me gusta como va la historia. Raquel tienes que seguirla! xD
Haber que pasara...

Loving Meghanne Bynes dijo...

oooooooooooooh...que bonito es el amor...
Las peores palabras que alguien a quien quieres te puede decir: te quiero como a una hermana T_T""""""""
pobre Boram, Raquel, ¿para cuándo un beso decente y no uno en la cabeza?

En fin, que te espero por mi nuevo blog, a ver si se os hacen más amenas las esperas entre capítulo y capítulo de LMB...

http://tristenochenka.blogspot.com/

Un kisss

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